EL COMERCIO DEL EVANGELIO

Mateo 10:9-10

Dios permita que estas palabras a continuación nos hagan reflexionar sobre lo que esta sucediendo en medio de la iglesia cristiana en este tiempo. Si alguna persona se siente ofendida, por oír la verdad, ante la cual muchos prefieren hacerse ciegos, solo le pido a Dios que le traiga convicción en su corazón. Esta verdad tiene que decirse.
Porque si los ministros callamos, ¿Quién hablara?
Y hablando de ministros…..La palabra ministro quiere decir uno que sirve a la iglesia, nunca, uno que es servido.Y la iglesia es una asamblea, una unión de miembros, el cuerpo de Cristo. La iglesia no es un centro de negocios, no es una discoteca, no es un lugar de entretenimiento, no es la plataforma hacia la fama. La iglesia es donde viene el que esta golpeado, el herido, el despreciado y el rechazado. La Biblia nos enseña que cuando alguien se hacia famoso era porque estaba dando la vida por el ministerio. La fama no venia por los títulos que esa persona llevaba, porque lo mismo es para Dios usar a un apóstol que a un diacono. ¿Acaso Felipe no era un diacono? ¿Acaso no fue llevado este por el Espíritu a donde el Eunuco? ¿Acaso no fue un simple diacono quien bautizo al recién convertido? Hoy día, los títulos son tan grandes que en lugar de ministros tenemos a jefes de estado. Es cierto que somos hijos de un rey, que somos embajadores, y que somos miembros del reino, pero el ejemplo del Rey de reyes fue nacer en un pesebre y limpiar los pies a sus estudiantes. Hoy somos tan grandes, que se nos ha olvidado todo el concepto de la palabra humildad. Hoy en lugar de servir, tenemos que andar rodeados de sirvientes. El mercado de cantantes cristianos se ha hecho más comercial que el del mundo. Cantantes que nunca hubieran vendido más de dos discos en el mundo, en las iglesias se están haciendo ricos. Y evangelistas y pastores que el mundo jamás los hubiera invitado a dar un discurso, están engrosando sus cuentas bancarias en nombre de Jesús. Cuando son invitados a participar en una actividad, primero preguntan cuantas personas van a ir y estos son mis requisitos. Ni siquiera preguntan a Dios si deben de ir o no. Sus respuestas están basadas en dinero y fama. Cantan y predican que no quieren fama, pero después hacen hasta lo imposible por tenerla. Cuando se les paga lo que piden, van sin consultar a Dios. Además, si el pago es grande, dicen que fue Dios quien abrió la puerta.Las exigencias para ser contratados ya no son disimuladas como en otro tiempo. Ya dicen lo que cobran y lo que exigen. Los pastores en su impotencia de atraer gente a la congregación local, los contratan con la esperanza de que llenen la iglesia, que traigan un avivamiento, pero el problema es… que a estos no los trae el Espíritu vienen en la carne y solo puede producir cosas de la carne. Al final decimos, fue tremendo, pero donde están los corazones tocados y cambiados por Espíritu de Dios para toda una vida, donde esta el avivamiento de esa conversión que lo entrega todo, que se rinde por completo al Dios de la Gloria. Me da vergüenza, cuando leo los requisitos de estos llamados salmistas y evangelistas. Pago asegurado, sin contar lo vendido en materiales.

Dios Les Continue Bendiciendo.

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