Inicio > ATALAYA CRISTIANA > LA GRAVEDAD DE LA INCREDULIDAD (The Seriousness of Unbelief)

LA GRAVEDAD DE LA INCREDULIDAD (The Seriousness of Unbelief)

Por David Wilkerson
6 de febrero del 2006
__________

 

 

Pocos cristianos consagrados pensarían que son incrédulos. Por años he estado desconcertado por algo que Jesús dijo: “Cuándo venga el Hijo del hombre, ¿hallara fe en la tierra?” (Lucas 18:8). La pregunta implica no solo falta de fe en la tierra sino también en el pueblo de Dios.

¿Por qué Jesús diría esto? La fe es uno de los temas más hablados en la iglesia. Predicadores devotos lo enfatizan, y hay una avalancha de libros sobre el tema. Grandes obras están siendo hechas, enormes proyectos, todo en el nombre de la fe. Entonces, ¿qué nos esta diciendo Jesús cuando pregunta, “Cuando suene la trompeta final, ¿encontrare algo de fe?”

Nosotros encontramos una clave en la advertencia sobria de Hebreos 3:12: “Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo.” Este versículo nos dice que debemos reconocer la incredulidad en nosotros mismos cuando nos “apartamos del Dios vivo.” Sin embargo, ¿qué significa apartarse del Señor?

Esto pasa por nuestra duda acerca de la fidelidad de Dios. Si permitimos crecer aun pequeñas semillas de incredulidad en nuestro corazón, terminaríamos en una condición penosa. Este pasaje nos advierte, “Vela, y no permitas que nada de incredulidad eche raíz. A veces el Señor puede parecer distante a ti, pero no dejes que tu corazón se aparte de la realidad de su fidelidad.”

Recientemente, un pastor de otra ciudad se acercó a mí después de uno de nuestros servicios de la Iglesia. Mientras que él hablaba, su cabeza se inclinaba en abatimiento. Él dijo que había estado reuniéndose mensualmente con un grupo de pastores de diferentes denominaciones en su ciudad.

“Pero, hermano David,” dijo él, “nuestras reuniones se han convertido deprimentes. Nuestro numero esta disminuyendo porque más y más pastores están abandonando el ministerio. Nunca escuchamos una palabra de Dios. Y muchos siguen su ministerio sintiéndose desesperanzados. Ellos han perdido todo gozo. Ahora sus esposas están hartas e instan a sus esposos a dejar el ministerio. Eso me deprime porque yo amo a estos hombres. Estoy hambriento porque nosotros escuchemos del Señor otra vez.”

Yo veo que algo similar pasa en muchas escuelas bíblicas y seminarios. En realidad algunas de estas instituciones se han convertido en semilleros de incredulidad. Los estudiantes entran convencidos de la veracidad de las Escrituras, de la habilidad de Dios para obrar milagros, de un literal cielo e infierno. Pero si expresan sus creencias durante clases, un profesor los ridiculizaría. Él llama a sus creencias “antigua escuela,” y se burla de ellos como si fueran incultos e inseguros. Muchos jóvenes sinceros se gradúan sin fe, porque han sido robados de toda confianza en Dios.

Si nosotros permitimos crecer aun pequeñas semillas de incredulidad en nuestro corazón, terminaremos en una condición penosa.

Con todo la Biblia nos dice en términos nada inciertos: “Sin fe es imposible agradar a Dios: Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6).

Déjame mostrarte cuan seriamente Dios toma nuestro pecado de incredulidad.

 


1. La incredulidad es el pecado que irrita a Dios.


 

En Éxodo 17, Israel llegó al desierto llamado Sin. No había señal de agua apta para beber, y el pueblo reprendió amargamente a Moisés: “Danos agua para que podamos tomar” (Éxodo 17:2). Ellos trataron al escogido de Dios como si fuera su obrador personal de milagros. Sin embargo, ninguno de ellos acudió al Señor en oración. Nadie dijo, “Miren, Dios ha obrado muchos milagros de agua para nosotros. Él partió el Mar Rojo para salvarnos de Faraón. Y él endulzó las aguas amargas de Mara. Seguramente que aquí también Él proveerá agua potable para nosotros.”

Usted conoce el resto de la historia. Dios dijo a Moisés que se pare delante de una roca y la golpee. Cuando lo hizo, fluyeron ríos de agua, mas que suficiente para calmar la sed del pueblo. Pero el Señor puso un nombre a este episodio de incredulidad. Él llamó aquel lugar Masah, que significa provocación, así como exasperado, harto, irritado. Dios estaba diciendo a Israel, “Tu me has exasperado totalmente con tu incredulidad.”

Por favor entienda, el Señor no estaba aquí solamente algo afligido; él estaba exasperado hasta el punto de enojarse. Sin embargo, El no fue provocado solamente con las quejas del pueblo. Era mucho peor que eso: Ellos lo habían acusado de abandonarlos en su prueba. Ellos habían dicho a Moisés, “¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y nuestro ganado?… ¿Esta el Señor entre nosotros, o no?” (Éxodo 17:3,7).

La deducción de ellos era, “Sí Dios esta con nosotros, ¿donde esta ahora? Nosotros no vemos ninguna señal de su presencia o poder. ¿Esta el Señor vivo o muerto? ¿Cómo podemos creer en un Dios que permite cosas tan terribles?”

No, Dios estaba exasperado por una buena razón. La razón la encontramos después en las Escrituras, mientras Moisés recordó el episodio en Masah. Él dijo, “También fuisteis rebeldes al mandato de Jehová vuestro Dios, y no le creísteis, ni obedecisteis a su voz. Rebeldes habéis sido a Jehová desde el día que yo os conozco.” (Deuteronomio 9:23-24). Moisés estaba diciendo a Israel, “Ustedes han sido rebeldes desde que los conozco. Ustedes nunca han obedecido o creído a la Palabra de Dios.”

Entonces, ¿cual era el verdadero asunto? Según Moisés, era que Israel en realidad nunca tuvo fe. Ellos nunca se habían comprometido totalmente en confiar en el Señor. De hecho, estos israelitas habían albergado ídolos todo el tiempo. Ellos conservaron pequeños dioses ocultándolos en sus tiendas de campaña, para regresar a ellos en caso que Dios falle. El Señor dijo, “… me ofrecisteis victimas y sacrificios…en el desierto… (Pero) llevasteis el tabernáculo de Moloc, y la estrella de vuestro dios Renfán, figuras que os hicisteis para adorarlas” (Hechos 7:42-43).

¿Puedes imaginar ahora la exasperación de Dios con este pueblo? Ellos estaban culpando a Dios por la falta de agua, reclamando, ¿Por qué el Señor no ha respondido nuestra oración?” Mientras que todo el tiempo, ellos se volvían a dioses extranjeros para que los ayuden. El enojo de Dios aquí no era una prueba de la fe de Israel; era un estruendoso llamado al arrepentimiento. El no había retenido su favor a ellos del todo.

Un pastor de jóvenes me escribió recientemente de una experiencia como la de Israel. Él dijo, “Cuando vine al Señor, yo no renuncie a mi música mundana. No me importaba cuan malos eran los músicos. Era mi música. Y ningún predicador podría persuadirme a dejarlo.”

Hasta la presente a los grupos de jóvenes que dirigía. Yo quería atraer a grupos de jóvenes dándoles la música que ellos querían. Usamos ‘hard rock, punk, rap, mosh pits’. Pero después el grupo de jóvenes empezó a morir espiritualmente. Dejaron de escuchar la palabra de Dios y mis enseñanzas, y todo tipo de inmoralidad exploto. Fue muerte absoluta.

“Yo ore y ore para que de alguna manera Dios los despertase, pero nunca paso nada. Un día, el Espíritu santo me respondió de manera abrupta. “Tu introdujiste tu ídolo extraño a mi casa. Es tu música impía, la cual sabes que detesto. Y ahora has corrompido a todo tu rebaño con eso. Saca ese ídolo de tu corazón, y aléjalo del grupo de jóvenes. Entones me manifestare en medio de ustedes”.

“Inmediatamente me deshice de esa música y en su lugar puse música de adoración. Hice mis sermones simples y directos, directamente de las Escrituras. Y pronto el Espíritu Santo se estaba moviendo otra vez. Ahora mi grupo de jóvenes estaba prosperando espiritualmente.”

Esto es exactamente lo que Dios quería hacer en Israel. Él estaba diciendo al pueblo, “Yo no estoy reteniendo nada bueno de ustedes. Cuando ustedes pidieron agua, al instante me moví, brindándoles agua de la roca. Ahora solamente trato de llamar tu atención. Quiero hablarte acerca de las cosas ocultas en tu vida.”

 

Anuncios
Categorías:ATALAYA CRISTIANA Etiquetas:
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: